“Puede que llegue un día en que el valor de los hombres flaquee, en que abandonemos a nuestros amigos, y rompamos todos los lazos de hermandad, pero este no es ese día. Una hora de lobos y escudos destrozados, en que la era de los hombres se derrumbe, ¡pero no es este día! ¡Este día luchamos! Por todo lo que amáis en esta buena Tierra, ¡Os pido que os mantengáis firmes, hombres del Oeste!”
— Aragorn
Colombia está viviendo un periodo de desesperanza colectiva. El pasado domingo, en una de las elecciones más reñidas de su historia reciente, fue elegido un proyecto político que genera miedo y rechazo en millones de personas. Mientras algunos celebran, otros observan el resultado con dolor, rabia y preocupación por el futuro de la memoria histórica, la paz, la cultura, el medio ambiente y los derechos conquistados durante décadas de lucha.
Casi trece millones de colombianos votaron por una visión distinta de país. Hoy muchos de ellos sienten que han perdido algo más que una elección.
No obstante, el cine ha enseñado una valiosa lección: el poder colectivo de resistir. Esto no implica violencia, sino todo lo contrario: fortaleza, democracia, esperanza, comunidad, defender los ideales y negarse a rendirse. Porque las películas llevan más de un siglo haciéndonos una pregunta incómoda: ¿qué hacemos cuando el mundo no toma el rumbo que esperábamos?

Ganar sucede en los últimos minutos. Pero resistir dura toda la película. Cuando todo parecía perdido, estas películas eligieron resistir:
El Señor de Los Anillos: El Retorno del Rey (Peter Jackson, 2003)
Después de ganar la batalla contra Mordor en Minas Tirith, los pueblos de Rohan y Gondor se unen una vez más contra Sauron para distraer a los orcos y que Frodo y Sam puedan destruir el anillo. Gimli dijo: “Certeza de muerte. Poca probabilidad de éxito. ¿Qué estamos esperando?”
Ante la puerta negra de Mordor, el rey de Gondor dice:
“Hijos de Gondor, de Rohan, ¡mis hermanos! Veo en sus ojos el mismo miedo que me paralizaría. Puede que llegue un día en que el valor de los hombres flaquee, en que abandonemos a nuestros amigos, y rompamos todos los lazos de hermandad, pero este no es ese día. Una hora de lobos y escudos destrozados, en que la era de los hombres se derrumbe, ¡pero no es este día! ¡Este día luchamos! Por todo lo que amáis en esta buena Tierra, ¡Os pido que os mantengáis firmes, hombres del Oeste!”
Aragorn no niega el miedo. Reconoce que el coraje puede fallar y que el dolor es real, pero traza una línea inquebrantable en el presente: “¡Pero hoy no es ese día!”. La resistencia no promete que mañana todo estará resuelto; la resistencia es la decisión terca y digna de no rendirse hoy.
Gandhi (Richard Attenborough, 1982)
Mahatma Gandhi utilizó la resistencia pacífica y la desobediencia civil para lograr la independencia de la India frente al Imperio Británico. En lugar de utilizar armas, promovía tácticas sin violencia basadas en el concepto de satyagraha (la fuerza de la verdad).
“Ojo por ojo… y el mundo acabará ciego”
La estrategia del caracol (Sergio Cabrera, 1993)
La radiografía colombiana por excelencia: la dignidad de no dejarse humillar y la creatividad popular frente al poder aplastante. Se puede partir de un lugar, pero al final el pueblo colombiano le deja “su hp casa pintada”.
Al final pierden la casa, pero conservan aquello que realmente querían defender: la dignidad. El símbolo definitivo de cómo el pueblo colombiano responde con dignidad, arte e ingenio frente al abuso de poder.
Los Miserables (Tom Hooper, 2012)
En esta adaptación de la obra homónima de Victor Hugo, el pueblo francés se organiza para combatir la pobreza, la injusticia y las estructuras sociales que la perpetúan. Aun cuando ven todo perdido y se enfrentan a la desesperanza, se unen en un canto de resistencia:
“¿Oyes cantar a la gente? Cantando la canción de los hombres enojados. Es la música de un pueblo que no volverá a ser esclavo. Cuando el latido de tu corazón resuena con el redoble de los tambores, hay una vida a punto de comenzar cuando llegue el mañana. ¿Te unirás a nuestra cruzada? ¿Quién será fuerte y estará conmigo?”.
Los juegos del hambre: Sinsajo (Parte 1)
La popular saga de ciencia ficción distópica sigue a Katniss Everdeen, que además de sobrevivir a una arena mortal, se convierte involuntariamente en el símbolo de una revolución contra el opresivo gobierno del Capitolio.
En la primera parte de Sinsajo, la canción de Katniss se convierte en símbolo de lucha y resistencia colectiva.
Durante más de un siglo, el cine ha contado relatos de héroes, villanos, revoluciones, victorias y derrotas. Pero las historias que permanecen rara vez son aquellas donde todo salió bien desde el principio. Frodo avanzó a oscuras, dudando de su propia misión de destruir el Anillo. En Los Miserables defendieron la barricada sin promesas de ver el amanecer de la revolución. Gandhi marchó sin garantías de que la resistencia pacífica pudiera derrotar a un imperio. Katniss jamás planeó la caída del Capitolio. Los habitantes de La estrategia del caracol simplemente se la jugaron por su dignidad, sin garantías.
El cine no es solo un espejo de la realidad; es un refugio y una escuela de dignidad. Cuando el panorama se quiebra, la ficción nos recuerda que la derrota nunca es el punto final, sino el lugar donde se reagrupan las fuerzas. Y el cine, una y otra vez, ha enseñado que resistir también es una forma de esperanza.

Las historias que nos marcan cobran verdadera vida cuando las discutimos, las habitamos y las defendemos en colectivo. Si este viaje a través de la dignidad cinematográfica resonó contigo en estos días de incertidumbre, te invitamos a formar parte oficial de nuestra comunidad.
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