El cine es el culpable de los tiempos políticos de hoy en día. Así lo afirmó César González, director y escritor argentino. En realidad, estaba citando una frase del mítico Jean-Luc Godard: “No es posible que después de nacer con las imágenes del genocidio, siga existiendo. Entonces el cine es el culpable”.
González llegó al Talents Buenos Aires a dictar una charla sobre el poder del cine como una herramienta para pensar el mundo. “Es mi primera vez en la Universidad del Cine”, contó, pues siempre había tenido que verlo desde afuera.
La charla de César González examinó en detalle el poder del cine en épocas de hambre y sueños en trance, una reflexión valiosa para estos tiempos modernos —que, irónicamente, la obra de Chaplin sigue describiendo con una vigencia aterradora—.

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Romantizar la pobreza
González hace una crítica contundente de cómo se utiliza el cine en espacios políticos, incluso en industrias cinematográficas de talla mundial. De acuerdo con él, a Europa es más fácil llegar con una película sobre la pobreza que filmando sobre otro tema. De hecho, él prefiere una película que romantice la pobreza a una que la estigmatice, y esa es la gran problemática a la que se ha enfrentado en su cine.
El trabajo del realizador argentino se ha basado en revisar los espacios del barrio, de la villa: un lugar que siempre ha sido mirado por gente externa, para que ellos se apropien de cómo se filman a sí mismos. Evita caer en lo que el Grupo de Cali bautizó acertadamente como ‘porno miseria’; esa sobredosis de imágenes que explotan la pobreza en lugar de entenderla.
Conocido como “el poeta villero”, el realizador sostiene que no hay que tener vergüenza del lugar de origen. Creció en la Villa Carlos Gardel (Morón), algo que ha estado muy presente en sus películas. Después de estar en prisión en su adolescencia, transformó su experiencia en ficciones y documentales reconocidos como Diagnóstico Esperanza (2013), ¿Qué puede un cuerpo? (2015), Exomologesis (2016) y Corte Rancho (2013). Sus obras no solo retratan el margen urbano y la denuncia social, sino que le devuelven la cámara a quienes siempre fueron el objeto y nunca el sujeto de la imagen.

La potencia del cine
“Siempre hemos visto las imágenes, ya es hora que las imágenes nos vean a nosotros”
— Serge Daney
César González dijo que la potencia del cine es la potencia de la humanidad; sin embargo también cree que las imágenes han perdido la fuerza que tenían antes. Pone de ejemplo a Los olvidados de Luis Buñuel, que logró que el propio gobierno mexicano tuviera vergüenza de mostrar la película por la cruda realidad retratada. Y afirmó que el trabajo que tienen hoy los cineastas es devolverse esa misma fuerza a las imágenes.
En un momento aún más emotivo, González habló de la capacidad del séptimo arte para conmover hasta lo más profundo, pues antes que creador, es espectador. “Lloro con E.T. y con Prénom Carmen de Godard”.
Después de todo, el cine es la potencia de la humanidad, como dijo él. Ya sea para conmover hasta las lágrimas en un drama francés o para recordar que, como sentenció Godard, el séptimo arte sigue siendo el responsable de cómo se mira.
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