A propósito del 94º cumpleaños de Jean-Luc Godard, quien nació el 3 de diciembre de 1930, recordamos su influencia revolucionaria en el cine.
Pocos realizadores pueden dejar una huella imborrable en la historia como el mítico Jean-Luc Godard. Crítico de la revista francesa de cine más importante de la historia, Cahiers du Cinéma, y heredero de André Bazin; Godard pasó de las letras y se enfocó en la creación cinematográfica.
Junto a otros cineastas como François Truffaut, Claude Chabrol, entre otros; crearon la Nouvelle Vague, uno de los movimientos más hermosos e innovadores del cine, que buscaba reinventar el séptimo arte. Con Breathless (1960), la segunda película del movimiento, Godard empezaría una serie de películas que buscaban cuestionar los recursos de narración convencionales.
En palabras de Jean Douchet, crítico e historiador de la Universidad de La Sorbona, “Jean-Luc Godard es alguien que solo puede crear destruyendo, ‘desestructurando’”. El director, quien falleció en 2022 a la edad de 91 años, rompió todas las reglas del cine de su época: la cuarta pared, instauró los jump cuts, y planteó narrativas no convencionales en su obra.

Y la cámara, ¿está grabando?
Godard siempre tuvo una concepción del cine bastante consciente de su época y del momento histórico, y creía necesario trabajar las películas desde la física cuántica. De acuerdo con Jean Douchet, lo entendía como “una verdad contada 24 veces por segundo”. Con esto se refiere a lo que es el séptimo arte: la unión de 24 imágenes en movimiento.
El director francés siempre afirmó que ya dentro de una imagen cinematográfica está presente el montaje, pues un plano se construye a partir de 24 fotografías discontinuas. Por esto, creía necesario trabajar a partir de una ruptura permanente, creando una idea de inconstancia al igual que en los elementos de la física cuántica.
Desde dicha concepción, Jean-Luc Godard empezó a trabajar en la discontinuidad con diversas técnicas. Esto constituye uno de los aspectos más importantes en el cine de deconstrucción: hacer consciente al público que está frente a una representación.
Romper la cuarta pared
No existe una película en su era dorada de la Nouvelle Vague (movimiento cinematográfico en los años setenta en Francia) en que alguno de sus protagonistas no rompiera la cuarta pared o fueran grabados con cámara en mano. Godard buscaba mostrarle al público de la conciencia de sus personajes de estar siendo filmados.

En cine, la cuarta pared es un muro imaginario que existe entre los actores y la cámara. En una película convencional, un personaje jamás mira al instrumento que filma, es como si no existiera. Los acontecimientos de la historia son observados por una mosca en la pared: los intérpretes no se dan cuenta que están siendo registrados.
En el momento en que observan la cámara, la cuarta pared se rompe y se hacen conscientes de un público que los observa —es decir, que son una representación—.
En las películas de Godard, los personajes lo hacen todo el tiempo. Y sucede cuando están estresados o se burlan/ríen de algo. En Vivre sa vie (1962), Nana (interpretada por Anna Karina) está teniendo una conservación filosófica con un sujeto que conoció en una cafetería. Reflexionando acerca de la precisión del lenguaje, ella se estresa y mira hacia la cámara, haciendo presente al público su emocionalidad. En cambio, en Le Mépris (1963), Camille (Brigitte Bardot) rompe la cuarta pared con una expresión de tristeza infinita en el rostro después de haber tenido una pelea con su esposo. El público, gracias a la elección del realizador francés de utilizar este recurso narrativo, es consciente que tanto Anna Karina como Brigitte Bardot los están mirando.
La burla y la sátira son también ocasiones donde el francés solía enfatizar la cuarta pared. Tal vez el mejor ejemplo es la película Pierrot Le Fou (1965), en donde una pareja recorre Francia después de escaparse tras un robo. En una de las escenas, Ferdinand (ean Paul Belmondo) y Marianne (Anna Karina) viajan en un carro, mientras la cámara los graba de espaldas. De pronto, Ferdinand se voltea, sonríe y dice: “Ella solo piensa en disfrutar”. A lo que Marianne le pregunta a quién le habla, y él responde “a los espectadores”. Ella los mira de frente por un par de segundos, y dice: “Ah”. Los personajes son conscientes que hay una cámara que los sigue, y unos espectadores detrás de la pantalla.



Movimientos de cámara innovadores
Godard también utilizó la cámara en mano: su recurso de oro. En el Hollywood de la época, los planos solían ser estáticos y los movimientos sutiles. Esto generaba a la audiencia la sensación de que podía ser una historia que ellos mismos estaban presenciando (y que, si se ve de esa manera, era una mentira). En cambio, Godard quería al público totalmente consciente que había personas detrás de la película.
El director y crítico francés dijo en 1962: “Si me analizo hoy, veo que siempre he querido hacer una película documental con forma de entretenimiento. El lado documental es: Un hombre en tal situación. La parte de espectáculo viene cuando ese hombre es un gánster o un agente secreto”.
Con esta forma de grabar sus películas, el público percibía los filmes como una grabación casera, de alguien que sostiene una cámara. Uno de los ejemplos más importantes para este recurso se encuentra en la película A bout de soufflé (1960), su ópera prima.

Continuará… (espera la segunda parte mañana)
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