La reconocida actriz por sus papeles en Beetlejuice, Inocencia interrumpida, Reality bites y ahora Stranger Things, ha expresado su desconcierto ante la nueva generación de actores que no están interesados en las películas.
“No soy una persona religiosa”, dijo Ryder a Los Angeles Times. “No soy antirreligiosa, pero siento que lo más parecido es el cine y para mí es algo muy sagrado”.
La madre de Will Byers en Stranger Things afirma que muchos actores de la generación Z (aquellos nacidos entre 1997 y 2012) lo primero que preguntan de una película es su duración.

Aunque varios de sus compañeros de reparto en la serie de Netflix sí se consideran cinéfilos – como Finn Wolfhard (Mike), Sadie Sink (Max) y Maya Hawke (Robin) – una de las coestrellas de Winona Ryder ha dicho abiertamente que no lo es.
Se trata de Millie Bobby Brown (Once en Stranger Things) quien ha afirmado sin temor que no le gusta ver películas. “La gente se me acerca y me dice: ‘Definitivamente deberías ver esta película, cambiaría tu vida’”, dijo Brown. “Me pregunto: ‘¿Cuánto tiempo tengo que estar sentada ahí?’ Porque a mi cerebro y a mí ni siquiera nos gusta sentarnos para ver mis propios filmes”.
Ryder, que siempre ha sido una aficionada al cine por excelencia, no entiende esta posición que caracteriza a los actores de las nuevas generaciones.
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