Las carteleras de cine y los catálogos de las plataformas de streaming parecen estar inundados por una tendencia: los remakes y las franquicias de cine y televisión. Desde el anuncio de la secuela de la película de 1987 Dirty Dancing, o el remake del American Psyco de Christian Bale, Hollywood ha encontrado en sus historias más famosas una fórmula para seguir cosechando éxitos.
Un remake es un término que se refiere a realizar una nueva versión de un filme. La famosa película de Disney Juego de gemelas, donde se ve a una joven Lindsay Lohan intercambiar papeles con su hermana, es una adaptación de la película de 1961 con el mismo nombre. La exitosa cinta protagonizada por Ben Stiller y Robert de Niro La familia de mi novia, es un remake de una producción independiente de 1991. Casino Royale, Viernes de locos, El hombre que sabía demasiado, Scarface, y La tienda de los horrores son algunas las más conocidas.


Juego de gemelas (1998) y La familia de mi novia (2000).
Pero aunque hacer nuevas versiones haya arrojado grandes ganancias para los estudios cinematográficos, el público ansía otras narrativas. De acuerdo con un estudio realizado por la plataforma de streaming estadounidense Tubi, el 74% de los ‘millenials’ (nacidos entre 1981 y 1996) y la generación Z (nacidos entre los años noventa y la primera década de los 2000), prefieren ver contenido original en lugar de remakes o franquicias. “Los espectadores buscan cada vez más ideas frescas e innovadoras que traspasen los límites de lo posible en lugar de versiones repetidas de historias existentes” informa IndieWire.
Además de historias novedosas, 71% de las nuevas audiencias también están interesadas en producciones independientes. Aunque los grandes estudios como Disney, Warner Bros o Paramount siguen dominando el mercado, los nuevos realizadores han sabido abrirse camino entre el público. El mejor ejemplo es A24, una compañía productora que a pesar de solo llevar 12 años, sus películas acaparan cada vez más éxito. Moonlight (ganador del Óscar a Mejor Película en 2017), Midsommar y Everything everywhere all at once son algunos de sus filmes más destacados.
El problema radica en que Hollywood está entregando todo lo contrario. Esta semana se estrenó The Fall Guy, protagonizada por Ryan Gosling y Emily Blunt, basada en una serie de televisión de 1981. En junio debuta una nueva versión de The Crow y en septiembre, la segunda parte de Beetlejuice (1988), protagonizada por Jenna Ortega. Sin contar las secuelas de Deadpool y Wolverine que llegan a salas en julio, y una nueva entrega de la franquicia de Alien en agosto.

“En lugar de hacer una película de 200 millones de dólares, intenten hacer 20 películas de 10 millones de dólares, o 50 películas de 4 millones de dólares”, afirmó en su discurso de aceptación del Óscar a Mejor Guion Adaptado por American Fiction, el escritor Cord Jefferson. “El próximo Martin Scorsese está ahí fuera. La próxima Greta está ahí fuera. El próximo Christopher Nolan está ahí fuera, te lo prometo. Sólo quieren una oportunidad y nosotros podemos dársela”.
Para nadie es un secreto que en Hollywood hay una crisis creativa desde hace varios años. Su solución ha sido apegarse a las fórmulas que les han funcionado en el pasado. Sin embargo, la estrategia podría dejar de funcionar si no escuchan el clamor de su público. Historias originales, creativas, nuevas narrativas y realizadores que no le teman al cambio. Es todo lo que la industria necesita.









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