Festival de Cine de Cali 2024: Una celebración de la diversidad, la memoria y el séptimo arte

*Publicado originalmente en Canaguaro.

La salsa retumbaba cada noche en las calles de una ciudad que sigue siendo distrito cultural de Colombia. El suculento viche, con su aroma vallecaucano y regusto fuerte, endulzó a sus asistentes, quienes experimentaron los sabores —y saberes— ancestrales del pacífico colombiano. Y un aroma que se convierte en pensamiento colectivo: Cali sabe a cine.

El séptimo arte se fusionó con el sublime paraje vallecaucano y el audiovisual de la región. Después de seis días de una fiesta cinematográfica enérgica en la ciudad de la salsa y el Hollywood colombiano, el pasado domingo 17 de noviembre el Festival Internacional de Cine de Cali terminó su edición número dieciséis. El golpe de Robo, la nueva película del director vallecaucano Sebastián Duque fue la encargada de cerrar con broche de oro. En la Cinemateca La Tertulia —aquel clásico santuario audiovisual caleño— los asistentes se fundieron entre risas y aplausos por la película que cerró uno de los eventos cinematográficos más importantes de la región.

Bajo el lema “el cine se proyecta ahora”, se presentaron 124 películas, 54 invitados, 43 espacios, 44 proyectos de industria, 38 actividades académicas, más de 80 aliados, 13 proyectos de guion de cortometraje y doce participantes reflexionando sobre el quehacer de la escritura cinematográfica en el Encuentro Nacional de Crítica de Cine.

Festival de Cine de Cali 2024
Bajo el lema «El cine se proyecta ahora», se celebró el Festival Internacional de Cine de Cali.

Una noche de suspenso

El auditorio de la cinemateca rebosaba en alegría y aplausos. Un templo sagrado que se reunía para celebrar las mejores obras nacionales e internacionales en la dieciseisava edición del Festival de Cine de Cali. Pero un reclamo del público sepultó a la sala en un silencio casi fantasmal. Pedro Adrián Zuluaga, reconocido crítico y además jurado de una de las categorías, protestó contra un error en la lectura de los nominados en la sección de largometraje internacional. El propio Alejandro Martín, director artístico del evento, pasó al atril para asegurar la lectura correcto de las películas candidatas.

La gran ganadora de la noche fue La laguna del soldado, el documental experimental de Pablo Álvarez Mesa, que se llevó el Premio María a Mejor Película y el Premio de Crítica Joven (otorgado por los participantes del Encuentro Nacional de Crítica de Cine).

Por su parte, la película Golán obtuvo el ansiado galardón Luis Ospina a Mejor Dirección para Orlando Culzat, además del incentivo al Desarrollo Audiovisual de Cali de la Secretaría de Desarrollo Económico. La Torah Tropical de Jimmy Ferguson, Ezra Axelrod y Gloria Nancy Monsalve; en cambio, fue la favorita del público.

El cortometraje colombiano La noche del minotauro y la película internacional La transformación de Canuto también ganaron el Premio María a Mejor Película, mientras que el Luis Ospina a Mejor Dirección fue para Leinad Pájaro de la Hoz (Bolier Films) con su cortometraje Un pájaro voló, y el realizador argentino Hernán Rosselli con su largometraje Algo viejo, algo nuevo, algo prestado.

Pero el Festival de Cine de Cali no solo se trata de premios. También tiene un valor per se: aquel que solo brinda el séptimo arte. Y las grandes voces de este evento lo dejan claro.

Festival de Cine de Cali 2024

El cine por el cine

“Quien hace películas siempre quiere despertar una emoción en el público (…) el coraje es lo que se necesita para arriesgar tanto para lograr todo lo que queremos. Mil gracias a todos por su coraje”, afirmó Alejandro Martín, director artístico del festival.

Coraje, aquel valor impetuoso con el que se enfrenta la vida. Y el festival de cine de Cali lo rezumaba en todas sus proyecciones, películas y charlas. Es la valentía, la intrepidez y el denuedo con el que los realizadores se atreven a seguir haciendo cine.

El festival inició el martes 12 de noviembre en Cali con la proyección de la película mexicana No nos moverán, y tuvo su fin el domingo 17 presentando El golpe de Robo. Marín afirmó en la inauguración que continúan con la misma búsqueda de Luis Ospina (reconocido cineasta colombiano y miembro del Grupo de Cali): encontrar filmes donde se rompa la barrera entre el documental, la ficción y el experimental.

Esta exploración estilística se fundamenta a partir de la ‘docuficción’: un híbrido narrativo entre la ficción y el documental, donde los realizadores mezclan situaciones reales con elementos ficticios como actores o recreando momentos que fueron grabados inicialmente. Existen muchos ejemplos de esta modalidad en la actualidad, como Taxi (2015) de Jafar Panahi, Your Name Here (2015) dirigida por B.P. Paquette, o Juventud en marcha (2006) de Pedro Costa. Y la ópera prima de la directora haitiano-canadiense Miryam Charles del año pasado: Cette Maison.

La misión curatorial del FICCALI es clara y su mensaje contundente: inclusión, exploración audiovisual y propuestas estéticas innovadoras. Desde la paridad en la programación de películas dirigidas por hombres a mujeres, la presencia de un cine raizal y palenquero, presencia de cintas con diversidad cultural, hasta la programación de historias que separan la barrera del documental y la ficción.

La laguna del soldado explora desde el documental experimental la recodificación de la memoria y la identidad colombiana, Trenque Lauquen deslumbra con su experiencia colectiva de cuatro horas de metraje, Volveréis presenta una narrativa cómica al mejor estilo de Woody Allen. Sin mencionar a Su madre: los archivos, que cuestiona las construcciones culturales alrededor de la maternidad y la mujer, o las vanguardias afro en Nyanga, Trans-itar lo negro y marica y El olvido. Además, el cine indígena se toma la pantalla en Los niños huérfanos y Lambari, o la utopía feminista animada de Isabel Herguera en Los sueños de la sultana, sin olvidar a Priscila Padilla y su exploración de la menstruación en el conflicto armado colombiano en Un nuevo amanecer.

El sueño de la sultana, película animada de Isabel Herguera.
El sueño de la sultana (Isabel Herguera).

El Festival de Cine de Cali es y siempre ha sido diverso, y así lo demuestra su selección oficial. No solo en paridad de género e inclusión, sino en narrativas que construyen nuevas miradas. Pero si hubiera que resumir su visión estética en una frase, ¿cuál sería?

(Re)imaginar lo (ir)real

Para la verbigracia, dos obras análogas en sus búsquedas de fondo presentadas en FICCALI. En la primera, hay un plano fijo. La bruma se disipa entre la montaña. Y una voz envolvente lee el poema “Mi delirio sobre el Chimbonazo”, escrito en 1822 por Simón Bolívar. Hay imágenes estáticas y material intervenido. Y una nueva relectura de la identidad colombiana y los artificios sobre los que se ha construido la historia. La relación de las distintas sociedades con la naturaleza ha sido problemática, y los territorios intervenidos. Y por eso el material fílmico de La laguna del soldado se construye desde el montaje: las imágenes se pintan de rojo. Como una mancha en la identidad y la memoria. Condenados al peor olvido de todos: el propio.

Por su parte, Su madre: los archivos lo dice todo a través de una mirada reimaginada. De jugar con la realidad y romperla. Y así como en La laguna del soldado, destruye el material fílmico para crear el suyo propio y cuestionar el relato canon que ha impuesto la historia. Laura Indira Guaque, su directora, plantea en este cortometraje un relato que no solo ve; sino que acecha, dirige, descubre, debate, objeta, problematiza. A partir del material de archivo televisivo de los años ochenta hasta la actualidad, la autora se pregunta: ¿Quién impuso una única forma de ser madre? La menstruación, el embarazo, el aborto, el parto, el posparto, la crianza, la relación de las niñas y mujeres con el acto de ser madre, el tratamiento y las dinámicas socioculturales.

No es posible ver ni pensar el cine sin su componente reflexivo; uno que inicia en lo estético pero se desarrolla desde lo político, social y cultural. Y el FICCALI lo tiene claro. La laguna del soldado y Su madre: los archivos son algunos de las obras de la selección oficial que mejor resumen la propuesta estética del festival: edificar nuevos relatos. Quebrar imaginarios culturales y reconstruirlos. Cuestionar la historia. Redirigir miradas y sociedades. El evento cinematográfico más importante de la región se hace preguntas —y no pretende dar respuestas—. (Re)imagina lo (ir)real. Y crea nuevos relatos. ¿No es acaso una de las funciones del cine?

El cine cobra vida en la capital del Valle

El Festival Internacional de Cine de Cali es una celebración de todo lo que significa el quehacer cinematográfico: la producción, realización, pero también su escritura —sea el guion o la crítica—. Y ojalá el cine se siga proyectando hoy, ahora, y siempre.

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