Un retrato privado de Jeff Koons

En The Broad, el Museo de Arte Moderno de Los Ángeles, hay una obra que llama la atención a la vista. Todos le toman fotografías, y los visitantes posan junto a él. Su color es vibrante, y su aspecto abstracto. No puede mover la cola ni ladrar cuando se emociona, sin embargo su figura es inquietante, y su concepto, imponente. Se trata de “Baloon Dog (Blue)” o en español “Globo de perro (Azul)”. Como su nombre lo indica, es la escultura de un can en el material de lo que parece ser una bomba de cumpleaños, hecha en acero inoxidable pulido a espejo con revestimiento transparente.

“Utilizando la forma reconocible de un globo retorcido en forma de perro, Koons ha congelado un momento en el tiempo, exagerando tanto la escala como el material. Balloon Dog (Azul) es un centinela distante envuelto en nostalgia”, reposa en la página web del museo The Broad. El icónico escultor y artista conceptual Jeff Koons es la mente maestra detrás de esta obra.

Balloon Dog (Azul) y otras esculturas de Jeff Koons.

Pero ¿quién es Jeff Koons? Para muchos, una figura enigmática. El Andy Warhol del siglo XXI, según ciertos críticos. El artista de las esculturas y las obras extravagantes, los recuerdos materializados en arte conceptual y los colores vibrantes que recuerdan a los veranos de antaño. Un artista trascendental que transformó objetos cotidianos producidos en serie para reflexionar de los símbolos de la sociedad. Balloon Dog (Blue), Rabbit, Puppy, Michael Jackson and Bubbles son solo algunas de sus obras más reconocidas.

Dirigida por el italiano Pappi Corsicato (conocido por Pompeya: Una ciudad suspendida en el tiempo presentado por Cineco Alternativo en abril de este año) el documental Jeff Koons: un viaje a su genialidad descubre al hombre detrás del artista, lo hace humano. Se presenta de forma exclusiva este fin de semana 6, 7, 8 y 9 de diciembre en salas seleccionadas de Cine Colombia. El filme es un retrato de lo más íntimo y privado del autor de Balloon Dog (Blue), acercándose de forma exclusiva a los espacios, memorias y recuerdos que formaron al gran representante del arte conceptual contemporáneo.

La mirada profunda

Una cámara en mano sigue de cerca a Jeff Koons en su finca, alejado del casco urbano donde vive normalmente. El sonido es tranquilo y sereno. Su apacible voz se mezcla con el eco de los animales y el crujiente ruido de sus pies caminando por la tierra seca. Su familia lo acompaña, y él les enseña a sus hijos a amar y cuidar de la granja. Podría tratarse de un fin de semana habitual en cualquier familia, pero el filme está hablando de la suya. Y no es casualidad que esa sea la primera imagen en un documental sobre este artista.

La fotografía es íntima, y se acerca cada vez más a él. Lo persigue y lo encuentra, se aproxima a él como una mosca en la pared. Casi invisible, apenas ahí para registrar su vida. Logra que el espectador lo perciba cercano, casi íntimo, casi amigo. Y lo es, por hora y veinte minutos de metraje en donde Koons abre su vida, muestra a sus padres, sus abuelos, sus hijos y su hermana para que el mundo entero los conozca.

Con acceso exclusivo a la casa de la familia Koons en York, Pensilvania; y su imponente estudio en Nueva York. Jeff Koons: un viaje a su genialidad viaja a Qatar y Europa, a la isla griega de Hydra durante su gira de 2021, en la que realizó cinco exposiciones para retratar la cotidianidad del artista.

Jeff Koons cuando era joven, en el documental Jeff Koons: un viaje a su genialidad

El archivo siempre es familiar

A pesar de ser un documental sobre uno de los escultores más valorados en la actualidad, no es lo único que explora esta película: su familia también es protagonista, pues ha sido un pilar fundamental en todo su desarrollo artístico. Corsicato, el director, lo sabe. Por ende, la convierte en casi en todo el centro de la narrativa.

Jeff Koons: un viaje a su genialidad construye su relato a través de la infancia del artista. Para lograrlo, su recurso de oro es el archivo. La memoria, aquel lugar recóndito, inhóspito; pero también luminoso donde habitan los recuerdos, y donde nace la identidad del ser humano. ¿Qué sería de una persona sin sus remembranzas?

Para Koons, sus recuerdos lo son todo. No solo edificaron su propia vida sino que han moldeado su arte. “Lo único que tenemos es nuestro pasado. Son nuestras bases, nuestras experiencias (…) Todo responde y se entremezcla con las emociones, las ideas que hemos tenido de nuestras experiencias pasadas. Para mí, lo que me ha ayudado en mi vida creativa es abrazar, aceptar ese pasado”, afirma el artista en el documental.

Balloon Dog (Azul) y otras esculturas de Jeff Koons.

El documental adquiere una narrativa íntima, y el público logra acercarse al hombre detrás del artista. Jeff Koons: un viaje a su genialidad se transforma, poco a poco, en un retrato. Todo alrededor de la familia habla: los hijos de Koons, sus padres, la granja de sus abuelos. El filme se convierte en un retrato íntimo, uno que habla a través de la cámara. Y el material de archivo de los recuerdos de su familia son retratos en sí mismos que explican toda la iconografía alrededor del arte de Jeff.

El núcleo del recuerdo

Según relata en la película, sus primeras obras con globos tienen mucho que ver con su infancia. Balloon Dog (Blue) es un globo retorcido en forma de perro, igual a aquellos que suelen dar en las fiestas de cumpleaños. Diversión, festejo, espectáculo. El azul vibrante de su controvertida escultura toma sentido.

Las fiestas de cumpleaños no son el único recurso que inspiraron la obra del pintor, otros elementos iconográficos alrededor de la festividad también. En el documental, Karen, su hermana mayor, cuenta una experiencia particular. Su padre, quien fue decorador de interiores, estaba obsesionado con la perfección, el orden y pulcritud. Les solicitaba a sus hijos pulir todo el polvo de las bolas de navidad, para luego decorar el árbol. De ahí nació la idea para Gazing Balls, donde coloca bolas de vidrio soplado a mano de color azul espejado en réplicas de esculturas clásicas.

Sus colores vibrantes y esculturas controvertidas cobran sentido más allá de ser íconos culturales. Jeff Koons ha logrado transformar objetos comunes en obras de arte, congelando momentos en el tiempo y evocando nostalgia a partir de la mirada. Jeff Koons: un viaje a su genialidad retrata desde lo íntimo, profundo y privado al artista más controvertido del siglo XXI. Ver este filme es abrir el telón detrás del artista, conocer al hombre que existe detrás de la figura. Aquel que cambió la forma en que las personas ven y perciben el arte y la escultura.  Un antes y un después en el arte contemporáneo, y un retrato privado de Jeff Koons para la historia.  

Un retrato de Jeff Koons.

Un grito por el arte y la cultura

Cine Colombia continúa apostando por las expresiones artísticas en la pantalla grande, a la par que cada vez hay más espectadores interesados en estos temas en el país.

Este mes se inauguró un ciclo que repasa la vida y obra de cinco de destacados pintores que cambiaron la historia del arte por siempre. Empezó el 15 de noviembre con el documental de Edvard Munch, pero continúa hasta el 16 de diciembre con los rostros alargados y los ojos del alma de Amedeo Modigliani; el dolor y la identidad cultural en la obra de Frida Kahlo; la resignificación de la escultura que logró Jeff Koons, y la revolución del cubismo de Pablo Picasso.

El arte se vive en Cine Colombia una vez más. Y que su fusión con el cine siga siendo una forma de transformar la forma de capturar la nostalgia y los momentos a través de la escultura.

*Puedes comprar las boletas aquí.

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