Modigliani desde una voz femenina

El reloj marcaba las tres de la mañana del 26 de enero de 1920, cuando Jeanne Hébuterne saltó por la ventana, tan solo dos días después de la muerte del famoso artista Amedeo Modigliani. La joven Jeanne, de apenas 21 años, fue la última musa del pintor. Y desde 1930, sus restos reposan junto a su tumba, bajo el epitafio «compañera devota hasta el sacrificio extremo». Además, es ella quien relata esta historia.

Modigliani y Jeanne se conocieron en 1917 en la Académie Colarossi, donde la joven deseaba abrirse camino en el mundo artístico. Dicen que el pintor se enamoró de ella por todo el potencial que era ya apreciable en sus talentosos dibujos; y pronto se fueron a vivir juntos. La mujer fue su musa en Retrato de Jeanne Hébuterne, una de las obras más icónicas de Amedeo —y en muchas más —. Pero en 1920, el artista falleció de meningitis tuberculosa, y ella, sumida en el dolor y la depresión, decidió seguir sus pasos.

Retrato de Jeanne Hébuterne, realizado por el pintor italiano AMEDEO MODIGLIANI.
Retrato de Jeanne Hébuterne, pintado por Amedeo Modigliani.

El documental Maverick Modigliani: rebelde y legendario toma esta amarga historia de amor para contar, desde la voz y la mirada de su último amor, la vida y obra de Amedeo Modigliani; el poeta visual de los ojos ciegos, las figuras alargadas y las ventanas del alma. La película rescata la figura de Jeanne, una mujer olvidada por la historia, encontrando una reivindicación de su propia imagen a través de este relato, resignificando su dolor y muerte con el legado del pintor italiano.

El filme llegó al país de la mano de Cineco Alternativo este fin de semana 22, 23, 24 y 25 de noviembre a nueve ciudades en salas seleccionadas de Cine Colombia, para seguir viviendo el arte en la gran pantalla. De la mano de curadores e historiadores del más alto nivel, explora obras como Mujer joven con camisa (1917) y los distintos retratos a Lepoutre, Soutine y la misma Jeanne Hébuterne, realizados entre 1916 y 1918. De igual forma, se adentra en las exposiciones del Museo Municipal de Livorno, así como en la National Gallery of Art de Washington y en varios museos y colecciones de París en donde se exhibe la obra del artista.

Cartas de amor

La narración de Maverick Modigliani: rebelde y legendario fluye de forma tempestiva como un arroyo. La voz que narra es lírica y apacible, dotando al filme de una belleza poética que también distingue la obra de Modigliani.

Maverick Modigliani: rebelde y legendario está narrada bajo la voz meláncolica de Jeanne Hébuterne, como si ella leyera una carta de amor dirigida a él. La película adquiere entonces un tono íntimo y cercano, y la maravillosa Maria Magdalena Hoer es quien le da vida a la joven mujer, cuyo apasionado legado persiste en el tiempo y la memoria gracias a esta película.

El documental utiliza el sonido del agua cristalina para iniciar el relato. La cámara sigue el cauce de los ríos, mientras se mezcla con tomas de Jeanne Hébuterne sumergiendo su cara en la tina de una bañera a modo de match cut (la unión de dos planos que utiliza elementos de una escena en la transición a la siguiente para crear una coincidencia visual).

Las imágenes confluyen entre sí: del agua que sale de la llave a una jarra que sostiene Jeanne; su rostro hundido en una tina rebosante de líquido que corta a un plano subjetivo de un paseo en barco por los canales de Livorno. Se fusionan sonora y visualmente los momentos vitales de Modigliani: su amada Hébuterne, su ciudad natal, su vida en Francia. El documental navega por el agua y sigue su curso. La edición del filme es rítmica y exquisita, con un montaje dinámico que conecta todos los puntos de la vida del artista.

Los ojos del alma

La obra del pintor italiano es apreciable como un todo, en donde todos los elementos que la componen crean un sentimiento que va más allá del retrato. Pero el secreto está en sus fragmentos: la forma de apoyar las manos, la profundidad de los ojos, el aspecto de las cejas, incluso la mirada. Y están ingeniosamente subrayados por la película desde su cinematografía.  

La cinta, dirigida por Valeria Parisi (conocida por Pintores y reyes del Prado), es fiel al estilo artístico de Amedeo. Es una película que existe en el detalle y la finura de los gestos: los ojos, las caras alargadas, las manos. Se sirve de los planos cercanos para contar la historia y enmarcar elementos específicos. Y el ya explicado match cut (técnica cinematográfica de transición entre elementos visuales similares) que une, a través del montaje rítmico, primerísimos primeros planos de distintos ojos y su emocionalidad profunda: los de la actriz que encarna la triste mirada de Jeanne Hébuterne y aquellas pupilas dilatadas en tantos cuadros del pintor.

No es casualidad. Modigliani supo mirar el alma más que ningún otro. En muchas de sus pinturas, los ojos de las personas están ausentes, como si presentaran algún tipo de ceguera. Retrató la melancolía de rostros que existen sin pupila; que ven pero no miran.

En alguna ocasión, Modigliani realizó un cuadro del pintor Leopold Sauvage. En la obra, su rostro tiene un ojo ciego y otro que ve. Sauvage le preguntó la razón. Y Amedeo contestó: «Te pinté así porque miras al mundo con un ojo mientras miras tu interior con el otro».

Modigliani apostó artísticamente por el alma, muchas veces escondida detrás de la máscara que es la propia mirada. La cara, insignificante. Lo esencial está após de ella. Así lo explica Klaus Albrecht Schröder, director general del Museo Albertina en Viena: «Le interesa el contorno, la línea elegante, el lineamiento, no el realismo detallado».

Es posible observar tanta humanidad en los cuadros de Modigliani que las almas de los retratados parecen contemplar directo a la cámara. Como la palabra portuguesa ‘saudade’, sus pinturas inspiran melancolía y nostalgia. Sus rostros siempre dicen algo, como acechar a alguien a través de un cristal.

«En las pinturas de Modigliani hay algo arcaico y algo ultramoderno, incluso futurista. Todo es real, soñado; todo está inventado»

Paolo Virzì, reconocido guionista y director italiano
Niña vestida de azul (1918) pintura de Amadeo Modigliani
Niña vestida de azul (1918)

Aunque la vida de Modigliani fue corta —falleció a los 35 años de edad— su legado sigue latiendo en la historia del arte. Aquel poeta de ese azul nostálgico y miradas ausentes seguirá por siempre reflejando el ‘saudade’ del alma, en los museos y en el cine. Y Jeanne Hébuterne, su amada, reescribirá, a través de su voz y cuantas veces quiera, su lugar en la historia.

Un grito por el arte y la cultura

Cine Colombia continúa apostando por las expresiones artísticas en la pantalla grande, a la par que cada vez hay más espectadores interesados en estos temas en el país.

Este mes se inauguró un ciclo que repasa la vida y obra de cinco de destacados pintores que cambiaron la historia del arte por siempre. Empezó el 15 de noviembre con el documental de Edvard Munch, pero continúa hasta el 16 de diciembre con los rostros alargados y los ojos del alma de Amedeo Modigliani; el dolor y la identidad cultural en la obra de Frida Kahlo; la resignificación de la escultura que logró Jeff Koons, y la revolución del cubismo de Pablo Picasso.

El arte se vive en Cine Colombia una vez más. Y que su fusión con el cine siga siendo un retrato de los ojos del alma.

*Puedes comprar las boletas aquí.

Maverick Modigliani: rebelde y legendario en Colombia

¿Te apasiona el arte, el cine y la cultura? No te pierdas nuestras actualizaciones sobre lo más relevante en el mundo del cine y la historia del arte. ¡Suscríbete ahora a TOMA 20 y mantente al día con artículos exclusivos, recomendaciones y mucho más!

Deja un comentario

Toma 20

Somos una plataforma de crítica y análisis cinematográfico enfocada en el estudio de las narrativas audiovisuales, el lenguaje del cine y su impacto cultural. Un espacio donde convergen cine, escritura y fotografía para ofrecer una mirada profunda y contemporánea del séptimo arte.