Rompiendo el «felices para siempre»: las amargas historias de amor sin final feliz en el cine

“Al parecer te voy a amar toda la vida”, dice entre lágrimas Juana Levy (Laura de León) a su gran amor Jorge (Carlos Báez) en el fracaso televisivo del año Rojo Carmesí. Una historia de amor donde cientos de obstáculos separan a sus protagonistas —como en cualquier romance desde inicios de la historia del cine y la televisión— pero a diferencia de muchas otras, no tiene un final de cuento de hadas.

Y no es ninguna sorpresa. En Ana de nadie, la exitosa producción de RCN protagonizada por Paola Turbay el año pasado —una bien lograda adaptación de Señora Isabel —la pareja principal sí tiene su felices para siempre… pero aparte. Ana Ocampo, que se separa después de 25 años de matrimonio y una vida dedicada al hogar, deja ir a Joaquín Cortés, un joven periodista que le devuelve el deseo de amar. Él cumple su sueño de dirigir un medio importante en España, y ella el suyo de ser una gran arquitecta aun después de tres hijos y de reinventarse como mujer. Una telenovela con final abierto que dejó un sabor de tristeza en la boca de todos sus espectadores.

Esta no es una tendencia narrativa reciente. Desde la década de los cuarenta, las narraciones abandonaron los finales felices, los príncipes tan azules y las historias tan rosa. Ahora son más bien desteñidos. Películas con desenlaces de encanto como El mago de Oz (1939) o Qué bello es vivir (1946) se vieron interrumpidas por las amargas conclusiones de Casablanca (1942) o The way we were (1976), protagonizada por Barbara Streisand y Robert Redford.

Cada vez, este tipo de desenlaces adquiere mayor popularidad, como en las recientes La La Land y Past Lives. La pregunta es, ¿por qué?

Chico conoce a chica

En su libro Géneros cinematográficos para el guionista, Jule Selbo describe la estructura romántica clásica: chico conoce a chica (o viceversa o cualquier combinación de amor en la que se centre la historia); chico quiere a chica; chico intenta conseguir a la chica; chico y chica se entienden; chico pierde a chica; chico se da cuenta de que su vida está vacía sin ella; chico se esfuerza por recuperar a la chica; chico recupera a la chica (o no).

Cualquier filme sigue esta fórmula: desde la icónica Casablanca hasta la taquillera Titanic, pasando por Her e incluso la exitosa Siempre el mismo día. El esquema de ‘chico conoce a chica’ lleva al espectador por todo un viaje cinematográfico a través de los obstáculos a los que se enfrentan los protagonistas para estar juntos. Y cuando persiguen su objeto de deseo —aquello que buscan durante toda la película: el amor— la audiencia desea que lo alcancen también. Pero cuando no, la frustración se sienta en primera fila. Aun así, no dejan de ser populares entre las audiencias.

Cuando la fórmula se rompe

Emily Yahr, periodista de entretenimiento en el Washington Post, sugiere que detrás del éxito de las películas ‘sappy’ (una mezcla de felicidad y tristeza en inglés) yace romper el esquema de lo predecible. “La fórmula juega con el deseo del público de una cómoda previsibilidad… con un giro”, sostiene. 

Entregarle mucho al público, y justo cuando piensa que obtendrá el final que se imagina, sorprenderle. Así sucede en la seis veces ganadora del Óscar en 2017 La La Land, el romance musical que tiene a Emma Stone y Ryan Gosling como protagonistas. Una historia que rinde homenaje a los clásicos musicales de Hollywood, y lleva al espectador hacia el final rosa que su narrativa parece prometer durante todo el filme. Pero hay un giro inesperado, y Damien Chazelle regala uno de los desenlaces más amargos de esta década.  

O en la reciente Past lives, nominada a Mejor Película y Mejor Guion Original de los Premios de la Academia de este año. Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia que se reencuentran en varios momentos del filme, descubren que no tienen suficiente In-Yun para permanecer juntos, no al menos en este universo. “¿Qué pasa si esta también es una vida pasada y ya somos algo más el uno para el otro en nuestra próxima vida?”, sentencia Hae Sung cuando se despide finalmente de ella.

Los espectadores siempre desean ver a los protagonistas de un romance juntos. Y aunque puede haber dolor cuando no lo están, hay que admitir que producen cierta nostalgia.

El reconocido psicoterapeuta de Nueva York Jonathan Alpert, afirma que la popularidad de estos romances podría ser tanto química como emocional. “Las películas tristes también nos permiten confrontar sentimientos, por ejemplo sentimientos relacionados con la pérdida, el corazón roto y el fracaso”, dijo Alpert. “Este tipo de películas también pueden ser inspiradoras: ver cómo otros enfrentan la tristeza podría enseñarnos a manejarla también y a perseverar ante las dificultades”.

Las películas ‘sappy’ hoy dominan el mercado y cada vez más realizadores se animan a explorarlas, con la aprobación de su público. A los espectadores les gusta —al mismo tiempo que sufren— tal vez porque son espejos un poco más verosímiles de la vida misma.

“Siempre tendremos París”, le dice Humphrey Bogart a Ingrid Bergman, cuando se despiden en Casablanca. “Bésame como si fuera la última vez”, expresa ella. “Pase lo que pase mañana, siempre tendremos este día”, le promete Emma a Dex el día que se conocen en Siempre el mismo día. Y es que con desenlaces amargos, el recuerdo del amor perdura eternamente.

Humphrey Bogart e Ingrid Bergman miran por la ventana en el clásico de cine Casablanca (1942)

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3 respuestas a “Rompiendo el «felices para siempre»: las amargas historias de amor sin final feliz en el cine”

  1. Avatar de lalectoraluntica

    De todas, «Past lives» me encantó.

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  2. Avatar de Marisa
    Marisa

    PAST LIVES es sencilla, profunda, muy buenos diálogos y el lenguaje gestual donde la mirada por ejemplo dice tanto, me gustó, la encuentro un poco lenta – pero es lo que corresponde a cine oriental – como también esa creación de atmósfera , y la vida que fluye a otro ritmo. para verla y degustar lo que se ve, lo que se percibe, lo que se siente.

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  3. Avatar de Cuatro películas que te romperán el corazón como Past Lives – Toma 20

    […] Lives no es el único romance con un desenlace amargo para sus protagonistas. En Rompiendo el «felices para siempre», exploramos por qué las historias de amor sin final feliz se han convertido en algunas de las más […]

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