Salvar el cine colombiano

La semana pasada, el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico – que financia las películas colombianas en sus diferentes etapas – anunció un recorte al presupuesto de este año. La insuficiente asistencia a salas ha provocado que el recaudo de la cuota para el fondo no alcance los montos proyectados, lo que lleva a una baja en los recursos. En escritura de guion de ficción, por ejemplo, inicialmente había diez estímulos aprobados, pero ahora ocho. En desarrollo de proyectos documentales pasaron de ocho a seis. Y así sucesivamente en las demás categorías.

La gente no está yendo a cine. Y no solo atañe a las películas colombianas, sino en general. No hay que olvidar que el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico se nutre de un porcentaje de todas las boletas – desde Deadpool & Wolverine hasta Romper el círculo, pasando por las independientes y las taquilleras –. Esto implica que la escasa asistencia a salas repercute directamente en la recaudación nacional.

Es urgente solucionar este problema. No solo para que la financiación de películas colombianas no esté damnificada, sino porque peligra la asistencia a salas de cine en general.

Retroceso postpandemia

De acuerdo con la edición 26 del boletín “Cine en cifras” de Proimágenes, el 2019 fue el mejor año de la última década. Se alcanzó un máximo histórico de 73,11 millones de espectadores. En cambio, en 2023, la cifra estuvo veinte millones de por debajo.

*Nota: estadística sacada del Boletín Ed. 26 “Cine en cifras” (Abril 2024) publicado por Proimágenes.

Mucho tuvo que ver la pandemia. Y no solo en Colombia. “Salvaste el trasero de Hollywood y quizás hayas salvado la distribución cinematográfica”, le dijo en 2023 Steven Spielberg a Tom Cruise en un video compartido en Instagram por el director Kartiki Gonsalves.

Top Gun: Maverick (protagonizada por Cruise) le devolvió la ilusión al séptimo arte. Fue la segunda película en recaudar más de mil millones de dólares en taquilla mundial en plena pandemia, después de Spider-Man: No Way Home.

En la pandemia, ante una crisis económica sin precedentes y la imposibilidad de salir de casa, el streaming (Netflix, Prime Video, Disney+, entre otras) tomó más fuerza que nunca. Y hoy, cuatro años después, la sigue teniendo. Tanto así, que las cifras cinematográficas apenas empiezan a recuperarse, sin llegar si quiera a rozar la cifra de espectadores antes de la llegada del COVID-19. Y las plataformas digitales tienen mucho que ver con esto.

¿Una película o muchas?

El 28 de agosto de 2024 se estrenó en salas Beetlejuice, Beetlejuice (la secuela de la película de 1988 protagonizada por Winona Ryder) y ya es posible reservarla en Prime Video y Max. ¿Qué mejor que ver una película sin moverse de casa?

A la facilidad de ver filmes en streaming se suman los precios de los teatros. En promedio, el precio de una boleta de cine oscila entre $15.000 y $25.000 pesos colombianos – dependiendo del teatro, el horario y hasta el día –. En cambio, la suscripción mensual a Netflix está entre $16.900 (plan básico 720p) y $26.900 (en su versión estándar 1080p), algo muy parecido a lo que podría costar ir a una sola película en salas.

Frente a una evidente crisis económica, para muchos es mejor negocio suscribirse a plataformas digitales – llámese Netflix, Prime Video, Disney+, Max – en donde pueden ver cantidad infinita de películas y series; en lugar de pagar lo mismo por la boleta de una sola.

Razones para la esperanza

A pesar de que el panorama es preocupante, no todo está perdido. Hay algo inherente a ir al cine que el streaming no puede igualar: la experiencia. Aunque para muchos el plan de ‘arruncharse’ toda la tarde viendo Netflix pueda ser muy divertido, ver películas en una sala es mágico per se. “La gente quiere salir de la casa”, sostiene al Washington Post Phil Contrino, el analista de Boxoffice.com, una firma que analiza el mercado audiovisual en Estados Unidos.

Para el sociólogo francés Christian Metz, ir a cine se asemeja a estar en un sueño. Cientos de espectadores sentados en un auditorio oscuro, sumergiéndose en una misma historia, con una pantalla gigante vibrando entre los sonidos envolventes de la película. Y por dos horas, no hay nada más. Es ahí donde las salas le toman ventaja al streaming.

Malta (2024), película colombiana escrita y dirigida por Natalia Santa.

Teniendo en cuenta que todos los tipos de películas nutren al Fondo en Colombia, es conveniente llenar los teatros de una diversidad ilimitada de narraciones: desde las más taquilleras hasta otras cinematografías. Porque incluso con la facilidad de este milenio para encontrar filmes por internet, hay algunos que el streaming ni siquiera contempla en sus catálogos. Incluso el cine colombiano se beneficiaría de multiplicidad de historias – pero eso es tema para otro día –.

Ahora bien, volviendo a la gráfica de espectadores totales en Colombia a lo largo de la última década, se ve una notable recuperación en los últimos tres años. En 2020, la cifra fue exigua: 12, 61 millones de espectadores – por razones lógicas –. Pero desde 2021 esos números han crecido considerablemente.

De acuerdo con el Boletín Ed. 26 de Proimágenes, “En 2023 aumentó la asistencia a salas de cine en un 27,7% con respecto a 2022 para un total de 53,87 millones de espectadores. (…) Aun cuando el 2023 contó con signos de mejoría con respecto al período 2020-2022, aún no se alcanzan los niveles de asistencia de los obtenidos en años anteriores a 2019”.

En otras palabras, las cifras se están recuperando, pero todavía queda mucho trabajo por hacer. El panorama es complicado, pero la solución es clara: seguir yendo a cine. Siempre.

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