Cuando el amor no tiene final feliz en el cine

“Siempre tendremos París”, le dice un enamorado Humphrey Bogart – o, en su defecto, Rick Blaine – a su amada Ilsa Lund (Ingrid Bergman) en Casablanca. “Nunca te dejaré ir”, promete Rose a Jack Dawson antes de soltarlo en las profundidades del océano atlántico en Titanic. O los contemporáneos Mia y Sebastián que se despiden con solo una mirada en La La Land, después de ver que ambos cumplieron sus sueños… pero aparte.

Lejos está la historia del cine de la época de los finales de cuentos de hadas. Hoy en día, las historias realistas dominan el mercado. Sin embargo, no siempre fue así.

In the mood for love (2000)

El cine nació en 1895 como un espectáculo más del circo. Pero solo fue cuestión de tiempo para convertirse en el séptimo arte. En sus primeros años, llegaron las películas de comedia y los escenarios fantásticos de Georges Méliès. Y no mucho después, conforme al progreso de los alcances tecnológicos, la pantalla grande se inundó de otro tipo de narrativas.

En el cine hollywoodense de la primera mitad del siglo XX, primaban historias clásicas con finales de cuentos de hadas. Películas como El Mago de Oz (1939) o Qué bello es vivir (1946).

Casablanca (1942)

Pero a partir de la década de 1940 y 1950, la narrativa se transformó. Los directores crearon historias más crudas y con finales menos rosas. Breve encuentro (1945), Casablanca (1942) e incluso La princesa que quería vivir (1953) son algunos ejemplos.

Mucho tiene que ver con el contexto histórico, social y político que enfrentaba el mundo: dos guerras mundiales, crisis económicas. El público dejó de buscar películas felices con finales color rosa. Ya no había un deseo por escapar de la realidad… Ahora el cine era un reflejo más de ella.

Los cineastas de todo el mundo transformaron sus historias. Incluso en el género romántico. Pero, ¿por qué?

Breve encuentro (1945)

La complejidad de las historias

Shivendra Singh Dungarpur, director e historiador de cine afirma que “cuando tienes un final feliz (en una película), entonces se trata solo del presente, pero cuando el final es trágico, entonces la historia de amor se vuelve eterna”.

Es lo que sucede en filmes como Casablanca o Titanic, cuyos amores permanecen a pesar del tiempo. ¿Pero qué hay detrás de los finales tristes y por qué le gusta al público? La nostalgia de lo que pudo ser es la respuesta. En cualquier película, los espectadores acompañan a los personajes a través de un viaje cinematográfico por alcanzar su objeto de deseo.

La estructura dramática de «chico conoce a chica» de cualquier película romántica, genera en los espectadores el deseo de ver triunfar el amor. En otras palabras, que los protagonistas queden juntos al final.

En el filme de James Cameron sobre el hundimiento del gran transatlántico, el público sigue a dos enamorados que luchan a muerte contra un prometido posesivo, clases sociales diferentes, un guardaespaldas criminal e incluso por sobrevivir a las aguas heladas del pacífico. Por tal razón, duele ver que al final Jack fallezca después de perseverar ante tantas peripecias.

En Siempre el mismo día, dos jóvenes enamorados por más de veinte años ven frustrado su deseo de estar juntos. Una encantadora Anne Hathaway es atropellada por un autobús justo cuando al fin logra vivir junto a su amado. Y así, la historia se inmortaliza como un trauma cinematográfico para muchos.

Los espectadores empatizan con todo lo que viven y luchan los personajes, por lo cual, cuando se frustran sus objetivos, el público los siente como si fueran propios. Y es en esa nostalgia que la película perdura en sus recuerdos.

Siempre el mismo día (2011)

El realizador Harshvardhan Kulkarni lo explica bien: “La tragedia funciona porque la audiencia siempre está alentando a los personajes principales para estar juntos, pero el director los sorprende. Si eso funciona, entonces es mejor que un final feliz”.

A veces los finales son trágicos porque la vida también lo es. Y en un mundo inundado de películas color de rosa, de vez en cuando una en escala de grises genera mayor impacto.

Algunos ejemplos

Una lista de las cintas románticas sin final feliz podría no tener fin. Pero estas son algunas de las más recordadas:

¿Qué otra película romántica sin final feliz agregarías a la lista?

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