El odio une más que los partidos de la Selección

“Estábamos buscando que la gente saliera a votar ‘verraca’”, dijo en 2016 Juan Carlos Vélez, el gerente de la campaña por el No en el plebiscito por la paz. Más allá de discutir los alcances éticos, generar indignación en las personas parece ser la mejor estrategia mediática para conseguir un resultado favorable. En aquel momento, ganó el No. Y este año, RCN logró algo impensable con La casa de los famosos: que una influenciadora con más de 9 millones de seguidores fuera eliminada por el público.  

En el reality, 22 actores, modelos, cantantes y creadores de contenido comparten en una misma residencia totalmente desconectados del exterior. Y la audiencia decide quién sale cada semana. Al principio, La Segura (9,2 millones de seguidores en Instagram) siempre era salvada con más del 40% de los votos. Pero el domingo pasado, solo obtuvo el 13,67%, lo que resultó en su partida del programa.

Natalia Segura, conocida como «La Segura» en redes sociales.

La influenciadora construyó una fuerte rivalidad con Martha Isabel Bolaños, Julián Trujillo y Sebastián González; integrantes del equipo contrario. Fue tanto el ataque, que la creadora de contenido pasó a ser detestada en redes sociales, a tal punto que el público decidió sacarla del programa. ¿Por qué generó tanto odio?

Entre el voyerismo y la emoción

En un capítulo de la serie La casa de papel, el Profesor le dice a toda su banda que en un partido entre Camerún y Brasil, todo el mundo apuesta por el equipo camerunés. “Si os fijáis, instintivamente el ser humano siempre se pone de parte de los más débiles. De los perdedores. Si mostramos al mundo las debilidades, nuestras heridas, que estamos al borde de la rendición, produciremos un estremecimiento”.

Las emociones juegan un papel fundamental para el público. Los reality shows se construyen a partir de opuestos: victimario/víctima, amor/odio, lealtad/enemistad. Y así se refleja en redes sociales. Como dice el Profesor en La casa de papel, las personas siempre se ponen del lado de los más débiles. Martha Bolaños, Julián Trujillo y Sebastián González se convirtieron en víctimas televisivas de las pullas de La Segura y su equipo, y el espectador empezó a identificarse con ellos.

Un programa como La casa de los famosos está constituido bajo el concepto del voyerismo televisivo: ver sin ser vistos. Los televidentes funcionan como un ojo que todo lo ve, saben más que los mismos concursantes y tienen una participación activa al decidir al eliminado cada semana. Además, comparten sus percepciones en los espacios virtuales. Los participantes, en cambio, pierden su intimidad y privacidad.

Karen Sevillano y Natalia Segura, la última eliminada de La casa de los famosos.

Cuando un programa genera emociones tan intensas como el odio o el pesar, las interacciones digitales son imprescindibles para entender los comportamientos de las audiencias. Max Fisher, periodista de The New York Times y autor de Las redes del caos, sostiene que estas explotan psicológicamente a sus usuarios para aumentar el extremismo y la agresividad. “Las redes sociales profundizan drásticamente la indignación moral, amplifican la rabia y amplían a quién la diriges”.

En la campaña por el No en 2016, se difundieron cientos de noticias que promovieron una ira generalizada. Un efecto parecido se produce en 2024, pero esta vez en televisión. Cientos de clips de La casa de los famosos se difunden todos los días en Tik Tok, Instagram y X, donde los usuarios expresan su inconformidad hacia los concursantes más odiados.  

Algo similar sucedió en 2021 en Masterchef Celebrity, también de RCN. Carla Giraldo, la ganadora del concurso, se convirtió en uno de los personajes más detestados de la televisión colombiana por su actitud contra los demás participantes. Similar a este año, la red social X fue utilizada no solo para comentar el programa sino para expandir la histeria colectiva que los usuarios sentían hacia la actriz.

Hoy en día, tener millones de seguidores no asegura nada. Las audiencias sienten empatía y la histeria digital funciona como una bola de nieve. La indignación se convierte en odio, el cual se difunde por la web. Y crece tanto que las personas se juntan para salvar con sus votos a los que consideran víctimas y castigar a los que ven como victimarios. El odio une más que los partidos de la Selección.

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