In-Yun, azul y rojo: un hilo que conecta las vidas pasadas

Dos niños coreanos se enamoran desde pequeños, se encuentran y se reencuentran en distintas etapas de la vida, solo para darse cuenta de que no hay suficientes In-Yun para que permanezcan juntos, no al menos en esta vida. “Es un In-Yun cuando dos extraños se cruzan en la calle y sus ropas se rozan entre sí. Porque significa que algo pasó entre ellos en sus vidas pasadas. Cuando dos personas se casan, decimos que es porque ya ha habido 8000 capas de In-Yun, más de 8000 vidas” explica la protagonista de la película.

Mucho se ha hablado de Past Lives, pero poco sobre la sutileza en el lenguaje visual del filme para subrayar aquella palabra coreana que explica por qué Nora y Hae-Sung a pesar de amarse, no pueden estar juntos.

Desde niños, cuando vivían en Corea, pasaban mucho tiempo juntos y se gustaban. Na Young (Nora, antes de emigrar) lloraba cuando Hae-Sung le ganaba, y él la consolaba y estaba siempre para ella. El vestuario del pequeño era azul, y el de ella a veces azul y rojo. Como si los colores de Hae-Sung la completaran a ella.

Nora y Hae-Sung en Past Lives, de Celine Song

Doce años después de mudarse, se reencuentran por internet. Él sigue usando los mismos colores y ella también. Cuando lo ubica por redes sociales y le envía una solicitud de amistad, lleva puesta una camiseta más oscura que el añil, y recostada en la silla, una chaqueta roja.

Al día siguiente, hablando por videollamada después de tantos años, ella viste con la misma prenda y él con un hoodie azul claro. Los tonos no son casualidad. Aunque Nora aún utiliza los mismos colores en su vestuario, mutan hacia tonos más oscuros. La vida los está alejando cada vez más.

El color no solo está presente en el diseño de vestuario, también en los props y los sets. A lo largo del filme, siempre hay elementos visuales azulados alrededor de los personajes. Su presencia es sutil, pero comunica. Cuando Nora habla por videollamada con Hae-Sung hay libros, termos e incluso la misma pantalla de Skype es azul; también cuando él se levanta en la mañana con resaca o en la ropa de sus amigos.

La estética no es exagerada, y difiere de películas donde el tratamiento del color es lo principal, como en la trilogía Tres colores del director polaco Krzysztof Kieślowski – que, a propósito, una de las películas es Azul – pero en Past Lives se utiliza de una forma suave y delicada.

El azul de Hae-Sung y el azul-rojo de Nora se transforma en el último acto, cuando se reencuentran por última vez. Durante toda la película, Celine Song, la directora, retrata a Corea y a Nueva York con estéticas diferentes. Ambos lugares representan el quedarse de él y el irse de ella. “Me voy porque los coreanos no pueden ganar el Nobel de Literatura”, le dice Na-Young (Nora).  Nueva York es el lugar para las oportunidades, sobretodo para una escritora ambiciosa como lo es ella. Y el tratamiento de color para esta ciudad es cálida. En Corea, en cambio, los tonos verdes y azulados están más presentes.

Tratamiento de color en Corea (arriba) y en Nueva York (abajo).

Cuando se reencuentran por última vez, el azul en Nora es casi nulo. En la única escena donde usa algo de este color es cuando está en pijama hablando con su esposo. Ahora, en su vestuario están más presentes los blancos, negros y grises, porque se ha fusionado con una ciudad donde puede cumplir sus sueños pero no implica que es donde quiere estar. Hae-Sung, en cambio, muda su tono claro hacia un añil, que es más oscuro, representando su madurez y aceptación.

Cuando Arthur, el esposo de Nora, le pregunta si ese es el futuro que se había imaginado cuando emigró, ella le responde “esta es mi vida, y la estoy viviendo contigo. Y aquí fue donde terminé”.

La cinematografía de Shabier Kirchner y el diseño de producción de Grace Yun recuerdan al de filmes como Lost in Translation o Her, sobretodo cuando los protagonistas se ven en Nueva York. Es un retrato muy íntimo, cercano pero nostálgico. Cuando ambos van en el metro, sus manos casi alcanzan a rozarse, pero algo siempre los separa.

Las películas inspiradas en el concepto del ‘long-lost love’ o de amores del pasado reunidos son muy amplias. Desde el clásico Casablanca de Michael Curtiz, Siempre el mismo día de Lone Scherfig, hasta la trilogía Before de Richard Linklater. Muchas de ellas tienen finales felices, otras no tanto; pero la historia de un amor perdido siempre deja un sinsabor en la boca.

En Past Lives, las elecciones de ambos son distintas. Hae-Sung es alguien que se queda y Nora es una persona que se va. No tienen suficiente In-Yun para estar juntos en esta vida. Pero tal vez en otra sí. O al menos, eso es lo que espera él cuando se despide de ella.

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